Aplicar una crema facial no requiere una técnica complicada. Lo importante es utilizar una cantidad cómoda, distribuirla bien y colocarla en un punto lógico de la rutina.
¿En qué orden se aplica?
- Limpieza: retira suciedad, maquillaje o protector solar según el momento del día.
- Sérum, si lo utilizas: aplica primero los tratamientos de textura más ligera.
- Crema hidratante: distribúyela sobre rostro y, si quieres, cuello.
- Protector solar por la mañana: debe ir al final de la rutina de cuidado, antes del maquillaje.
El tónico es opcional: no necesitas usarlo para «equilibrar el pH» antes de aplicar una crema.
¿Cuánta cantidad?
No existe una medida universal porque depende de la textura y de la superficie en la que la apliques. Empieza con una pequeña cantidad y añade más si la piel lo necesita. Una crema rica suele requerir menos producto que un gel muy ligero.
¿Hay que masajearla?
Basta con extenderla suavemente hasta que quede distribuida. No es necesario realizar movimientos ascendentes ni masajear para «activar la circulación» o conseguir que la fórmula funcione.
Mañana o noche
Muchas hidratantes pueden utilizarse en ambos momentos. Otras están formuladas con una textura más rica para la noche o más ligera para el día. La ficha de cada producto indica su uso recomendado.
Si estás comparando opciones, puedes ver todas las cremas y geles hidratantes de ADYSK y elegir según tipo de piel, textura y necesidades.