Bakuchiol en cosmética: qué sabemos y qué no

Bakuchiol en cosmética: qué sabemos y qué no

El bakuchiol se ha convertido en uno de los ingredientes favoritos de la cosmética que busca una alternativa a los retinoides. A menudo aparece descrito como “retinol natural”, una etiqueta fácil de recordar y bastante más difícil de justificar tal cual.

El bakuchiol es un compuesto de origen vegetal con interés cosmético y existen estudios en humanos con resultados prometedores sobre signos de fotoenvejecimiento, pigmentación y acné. Pero tener algunos efectos o vías biológicas parecidas no convierte dos moléculas distintas en equivalentes.

Así que vamos a separar lo que sabemos, lo que todavía es preliminar y lo que pertenece más al marketing.

Qué es el bakuchiol

El bakuchiol es un compuesto fenólico presente en plantas como Psoralea corylifolia. Químicamente no es un retinoide y no tiene la misma estructura que el retinol.

Su popularidad viene de estudios preclínicos y clínicos que han observado efectos sobre parámetros relacionados con fotoenvejecimiento y expresión génica que recuerdan, en algunos aspectos, a los retinoides.

Eso explica de dónde surge la comparación. Lo que no explica es que podamos sustituir automáticamente una sustancia por otra y asumir el mismo nivel de evidencia, eficacia o seguridad.

¿Hay estudios en personas?

Sí. Uno de los estudios más citados fue un ensayo prospectivo, aleatorizado y doble ciego que comparó bakuchiol tópico con retinol durante 12 semanas en personas con fotoenvejecimiento facial. Ambos grupos mostraron mejoras en determinados parámetros, y el grupo de bakuchiol comunicó menos descamación y escozor.

Es un dato interesante, pero un estudio no basta para declarar equivalencia general. Además, las pautas de uso en ese ensayo no fueron idénticas y el tamaño de la muestra fue limitado.

Una revisión sistemática publicada en 2024 localizó 15 ensayos clínicos en humanos con bakuchiol. El problema es que la mayoría eran estudios abiertos, sin grupo control, y muchos evaluaban fórmulas que combinaban bakuchiol con otros ingredientes. Los propios autores concluyeron que la evidencia disponible tiene limitaciones metodológicas importantes.

Entonces, ¿funciona?

La respuesta más correcta es: hay evidencia clínica prometedora, pero todavía limitada.

Los estudios disponibles sugieren potencial para mejorar la apariencia de determinados signos de fotoenvejecimiento, hiperpigmentación o acné. Sin embargo, todavía necesitamos ensayos más grandes, controlados y diseñados específicamente para aislar el efecto del bakuchiol.

Esto lo coloca en una situación bastante distinta a decir “no hay ninguna evidencia”, pero también distinta a presentarlo como una alternativa plenamente demostrada y equivalente a los retinoides.

Por qué “retinol natural” no es una buena definición

Hay tres problemas con esa frase.

  1. No es retinol. Son moléculas químicamente distintas.
  2. Natural no significa equivalente. El origen vegetal de una sustancia no determina que funcione igual ni que sea automáticamente más segura.
  3. El nivel de evidencia no es comparable. Los retinoides llevan décadas estudiándose en dermatología; el volumen de investigación clínica sobre bakuchiol es mucho menor.

Decir “ingrediente vegetal estudiado por su potencial sobre signos de fotoenvejecimiento” es menos pegadizo, pero bastante más fiel a la evidencia.

¿Irrita menos que el retinol?

El ensayo comparativo de 2019 observó menos descamación y escozor en el grupo que utilizó bakuchiol. Eso apoya la idea de que puede resultar mejor tolerado en determinadas formulaciones y personas.

Pero “puede irritar menos” tampoco significa “no irrita”. Se han descrito reacciones de dermatitis de contacto y cualquier ingrediente cosmético puede producir intolerancia en determinadas personas.

Además, la tolerancia depende de la fórmula completa, la concentración, la frecuencia de uso y de la piel de quien lo aplica.

¿Se puede usar en piel sensible?

Puede ser una opción interesante si buscas una fórmula orientada a líneas o textura y no toleras bien otros activos, pero no conviene asumir tolerancia por defecto.

Introduce el producto de manera gradual, especialmente si tu piel reacciona con facilidad, y evita estrenar varios activos a la vez. Si aparece irritación persistente, suspende su uso.

¿Y durante el embarazo o la lactancia?

Aquí merece la pena evitar un razonamiento muy habitual: “como no es un retinoide y es vegetal, entonces es seguro”. El origen natural no demuestra seguridad durante el embarazo o la lactancia.

La evidencia específica disponible para bakuchiol en estas situaciones es insuficiente para convertirlo en una recomendación universal. Si estás embarazada, buscas embarazo o estás en periodo de lactancia, consulta la información del producto y, ante la duda, coméntalo con un profesional sanitario.

La fórmula importa más que el ingrediente protagonista

Un sérum con bakuchiol no se comporta únicamente como “bakuchiol”. La base del producto puede ser acuosa, emulsionada u oleosa y contener otros ingredientes que cambian mucho la experiencia de uso.

En ADYSK, RETINATURAL es un sérum oleoso que combina bakuchiol con aceites de jojoba, rosa mosqueta y onagra. Por eso lo describimos no solo por el ingrediente protagonista, sino también por su carácter emoliente y nutritivo.

Puede encajar mejor en alguien que busca una textura oleosa y confort que en una persona con piel grasa que prefiere un sérum acuoso muy ligero.

¿Con qué otros productos se puede combinar?

No hace falta construir una rutina alrededor del bakuchiol. Puede utilizarse dentro de una rutina sencilla con limpieza, hidratación y protección solar.

Si ya utilizas tratamientos dermatológicos, retinoides u otros activos potencialmente irritantes, evita asumir que añadir más productos aumentará el beneficio. La combinación adecuada depende de lo que uses, la frecuencia y tu tolerancia.

Si quieres una visión más amplia sobre cómo escoger tratamientos en formato sérum, revisa nuestra guía para elegir un sérum facial.

Qué podemos decir con criterio

  • El bakuchiol no es un retinoide.
  • Existen estudios clínicos en humanos con resultados prometedores.
  • La evidencia es todavía limitada y heterogénea.
  • Un ensayo comparativo encontró resultados favorables sobre fotoenvejecimiento y mejor tolerancia frente a retinol en algunos parámetros.
  • No podemos trasladar esos resultados a cualquier producto que contenga bakuchiol.
  • “Natural” no equivale a más seguro, más eficaz ni apto para todo el mundo.

El bakuchiol es interesante precisamente sin necesidad de convertirlo en algo que no es. Presentarlo con sus posibilidades y sus límites resulta bastante más útil que venderlo como el sustituto vegetal perfecto del retinol.

Fuentes consultadas

Hemos contrastado este artículo con la revisión sistemática de ensayos clínicos con bakuchiol publicada en 2024 y con el ensayo aleatorizado y doble ciego que comparó bakuchiol y retinol en fotoenvejecimiento facial.